Una traducción de un artículo original de Julien Bitoun
¿Qué otro grupo de metal podría permitirse llenar dos campos de futbol (¡160.000 personas, nada menos!) sin haber sacado un disco en veintiún años? Sin embargo, eso es exactamente lo que acaba de hacer System Of A Down, en una serie de fechas de antología con Queens Of The Stone Age como teloneros de lujo. En cuanto al sonido de guitarra, la receta del inimitable Daron Malakian apenas ha cambiado desde el primer álbum en 1998. Para celebrar esta gira tan especial, repasamos los elementos que conforman el sonido SOAD.
Constancia
System Of A Down es un modelo de constancia en más de un sentido: la formación del grupo no ha cambiado desde 1997, con el cantante Serj Tankian, el guitarrista Daron Malakian, el bajista Shavo Odadjian y el batería John Dolmayan. Tampoco han cambiado sus convicciones: la defensa de la causa armenia, la denuncia del sistema penitenciario y de la hipocresía de la guerra contra las drogas en Estados Unidos, o la injusticia fundamental de la guerra. Pero, sobre todo, la banda siempre ha publicado discos excelentes, una discografía perfecta de cinco álbumes —que podrían haber sido tres, como veremos más adelante—. En todos ellos encontramos esa sabia mezcla de riffs metaleros enormes, estribillos líricos, compases impares, armonías improbables y sonoridades de Oriente Medio. Con más de 12 millones de discos vendidos, se puede decir sin miedo que la música de SOAD ha trascendido ampliamente los géneros para imponerse entre el gran público.
Ante esta enorme diversidad, el enfoque de Daron Malakian siempre ha mantenido una gran sencillez. Toca básicamente con dos sonidos: un limpio que nunca es del todo limpio y una gran saturación que mezcla el grosor del classic rock con el chug del nu metal. Muy pocos efectos, nada de simuladores, amplis e intención.
En cuanto a afinaciones, los tres primeros discos están en Drop C —de grave a agudo: C G C F A D—, mientras que los dos últimos están en Drop C# —C# G# C# F# A# D#—. Entre otras cosas, por eso pasó de juegos 10-52 a 10-50, siempre de Ernie Ball.
Ernie Ball
2215
La chispa
En los inicios de SOAD, Daron tocaba sobre todo una Fender Stratocaster negra. Sorprendentemente, las primeras demos y los primeros conciertos se hicieron con una Strat en configuración estándar de tres single coils, algo que podría parecer un poco ligero para el repertorio del grupo. En cuanto a amplis, por entonces tocaba con un Carvin X-100B, una elección probablemente más relacionada con el presupuesto que con el sonido.
En 1997, cuando Rick Rubin ficha a la banda y reciben su primer adelanto, se equipan para grabar el primer disco. Según la leyenda, Malakian fue al Guitar Center de Sunset Boulevard y se enamoró al instante de la forma Iceman de Ibanez, que le pareció lo bastante distinta al resto como para querer hacerla suya.
Sin embargo, gran parte del álbum se grabó con una Fender Stratocaster Big Apple, un modelo lanzado unos meses antes y caracterizado por sus dos pastillas humbucker: una Seymour Duncan Pearly Gates en el puente y una ’59 en el mástil. En cuanto a amplis, el debut homónimo se grabó con una mezcla de dos clásicos: un Marshall Super Lead para el grosor y un JCM-800 para el filo y el punch. Y, para suavizar el ataque de ambos, una Ibanez Tube Screamer.
On The Road Again
Tras la salida del álbum, SOAD llama rápidamente la atención y gira con Slayer, Sepultura o Fear Factory antes de consolidarse como cabeza de cartel. A partir de 1999, Malakian hace plenamente suya la Iceman, de la que toca varias versiones distintas, en negro y silver sparkle, entre otras. También se le ve con el modelo ICX, una Iceman de cuerpo más compacto que inspiraría su modelo signature en 2004, una rareza de la que solo existieron 300 unidades.
En cuanto a amplis, sigue la moda de la época con el imprescindible Mesa Boogie Triple Rectifier, que seguirá siendo un elemento central de su enfoque hasta 2005. Por último, el setup en directo de Malakian de aquella época también destaca por la ausencia total de efectos, con la única excepción de un afinador Boss que ni siquiera está en el escenario.
Doble ración
Cuando SOAD entra en los estudios Cello de Hollywood para grabar su segundo álbum en la primavera de 2001, buscan diversificar su paleta sonora. Así es como Daron Malakian se equipa con varias guitarras que le darán acceso a texturas más ricas que su Strat y su Iceman. Lleva Iceman barítonas, una Gibson SG, una Les Paul que utiliza sobre todo para los riffs metal, una Gibson Firebird, una Jackson Randy Rhoads blanca con puente fijo e inlays de aleta de tiburón, e incluso una Gibson EDS-1275, la famosa SG de doble mástil en versión blanca.
El resultado sigue siendo, a día de hoy, el disco más vendido del grupo: Toxicity, un monumento del que tocan nada menos que 10 temas de los catorce originales en la gira actual. Las sesiones fueron tan intensas y creativas que SOAD grabó más de treinta canciones para ese álbum, y el material sobrante acabaría dando forma a Steal This Album! en 2002.
Para reproducir las texturas más variadas y complejas del álbum en la gira posterior, Malakian apenas cambia su sistema: solo incorpora dos pedales multiefectos de Line 6, el MM-4 para modulaciones y el DL-4 para delays.
Doble visión
Encontramos la misma productividad en las sesiones que dieron lugar a los dos últimos discos: Hypnotize y Mezmerize, aunque se publicaron con seis meses de diferencia en 2005, se grabaron durante las mismas sesiones y en realidad forman una especie de doble álbum virtual.
El sonido de Malakian cambia ligeramente en esta etapa y gana todavía más grosor y profundidad. Es el momento en el que adopta una cabeza Marshall JMP de 100 vatios de los años 70 modificada por Dave Friedman. También es cuando se enamora de dos guitarras vintage que siguen siendo sus favoritas hoy en día: una Gibson SG Standard de 1962 —cuando la SG todavía se llamaba Les Paul— y una ES-355 de 1968.
Por eso resulta lógico que se le vea mucho con SG durante la gira posterior, especialmente con dos modelos reissue 61, una roja y una blanca.
¿Continuará?
En 2006, las tensiones internas acabaron pasando factura al grupo tal y como existía hasta entonces. Malakian se volcó entonces en su propio proyecto, Scars On Broadway, teniendo en cuenta que en los dos últimos discos de SOAD ya se encargaba de la mitad de las partes vocales.
Pero ese viejo fantasma ya ha vuelto a asomar varias veces, empezando por una primera reunión en directo en 2011. Para la gira actual 2025-2026, Malakian no ha cambiado demasiado su manera de trabajar, pero sí se ha dado el gusto de usar algunos juguetes muy vistosos. Sus guitarras son todas creaciones custom negras con herrajes dorados, entre ellas dos Gibson Custom Shop SG —una con vibrola sin barra y otra con vibrato sideways—, una Flying V con pala de Les Paul Custom, dos ES-355 —una con golpeador dorado y otra con golpeador negro y tres pastillas, ambas con vibrato sideways— y, por supuesto, varias Ibanez Iceman Custom Shop, incluida una negra con binding negro cuyo vibrola no es más que una placa decorativa. Sus pastillas suelen ser Seymour Duncan Pearly Gates o Saturday Night Special.
Por lo demás, los amplis siguen estando muy presentes, con dos parejas de Friedman: BE-50 Deluxe y BE-100 Deluxe, controlados mediante una pedalera Voodoo Lab Ground Control Pro. En cuanto a los efectos, el minimalismo sigue siendo la norma, con dos pedales que quizá ya tengas tú también: un delay Boss y un phaser MXR Phase 90.
SOAD estará en octubre en un festival tejano y, por ahora, esa es su última fecha prevista. Imposible saber cuándo volverán después de eso, pero una cosa está clara: ¡allí estaremos!
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