Aprender un instrumento es mucho más divertido cuando avanzas rápido y puedes ver tu propia mejora de primera mano. Como siempre ocurre al aprender algo nuevo, los pequeños éxitos rápidos son la clave para mantener la motivación y disfrutar más. Pero ¿cómo puedes mejorar rápido con tu instrumento? Te traemos algunos consejos para practicar, y quizá también para tus padres.
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¿Con qué frecuencia y durante cuánto tiempo deberías practicar?
Si acabas de empezar a aprender un instrumento, es normal que quieras mejorar rápido. Entonces, ¿por qué no practicar simplemente todo lo posible y durante el mayor tiempo posible cada día? Quizá también hayas escuchado historias de virtuosos famosos que, supuestamente, se sentaban al piano ocho horas al día desde los cuatro años.
Pero ¿de verdad hace falta practicar muchas horas al día para mejorar rápido? ¿Solo puedes progresar si reservas una sesión de práctica de cierta duración a una hora fija todos los días?
Por suerte, aprender un instrumento funciona de forma un poco distinta a empollar problemas de matemáticas. En ese caso, basta con practicar hasta que al final te salgan bien. En la música, sin embargo, el camino es el destino. A diferencia de los problemas de matemáticas, aquí no todo va de “bien” o “mal”, ni se trata de alcanzar la perfección inmediatamente. El objetivo es ir conociendo cada vez mejor tu instrumento, a ti mismo y tu musicalidad con el paso del tiempo.
La clave para practicar de forma eficiente es disfrutar, aprender a tu propio ritmo y crear una rutina de práctica que encaje contigo. Practicar no debería ser una obligación que hay que tachar de la lista cada día, sino un momento que te llene y te haga feliz, como una pequeña pausa de la vida cotidiana. Si te presionas demasiado y te exiges más de la cuenta, podrías acabar consiguiendo justo lo contrario de lo que buscabas.
¿Hay un límite de tiempo para practicar con tu instrumento?
No existe un tiempo máximo fijo que debas practicar, ya que depende de tu experiencia, tus objetivos, el instrumento que toques y la intensidad de la sesión. Sin embargo, practicar durante demasiado tiempo puede llegar a ser contraproducente. Cuando la concentración empieza a desaparecer o los músculos se fatigan, la técnica puede volverse menos precisa. De esta forma, corres el riesgo de reforzar errores en lugar de mejorar tu forma de tocar.
En lugar de centrarte únicamente en cuántas horas practicas, intenta hacer sesiones regulares y concentradas, con descansos cuando los necesites. Tu cerebro y tu cuerpo necesitan repetir los movimientos para almacenarlos en la memoria motora, por eso la constancia suele ser más útil que las sesiones maratonianas de vez en cuando.
Si practicas durante unos días y después dejas el instrumento aparcado durante un mes, quizá tengas que volver a aprender parte de lo que ya habías trabajado. Por eso, incluso 15 minutos de práctica concentrada al día pueden ser más productivos que una sesión larguísima de vez en cuando.
Lo más importante es prestar atención a la calidad de la práctica. Si has perdido la concentración, tu técnica empieza a empeorar o notas dolor, probablemente sea el momento de parar y tomarte un descanso.
¿Cómo practicar de forma efectiva?
Practicar más no significa necesariamente progresar más rápido. Cómo practicas importa más que cuánto tiempo practicas. Busca un entorno tranquilo, elimina distracciones y haz descansos regulares durante las sesiones más largas para poder mantener la concentración.
Cuando estés aprendiendo una pieza nueva, evita intentar dominarlo todo de golpe. En lugar de eso, divídela en secciones cortas y trabaja cada una por separado antes de unirlas. Puedes ir ampliando poco a poco el tamaño de cada sección a medida que te resulte más familiar. Este enfoque, conocido a menudo como chunking, hace que el material complejo sea más fácil de procesar y recordar.
También ayuda empezar despacio con los pasajes difíciles. Tocar demasiado rápido demasiado pronto suele provocar errores, y practicar esos errores una y otra vez puede hacer que después sean más difíciles de corregir. Primero céntrate en tocar las notas y los movimientos con precisión, y luego aumenta gradualmente el tempo cuando puedas tocar la sección de forma limpia.
Con práctica concentrada, secciones manejables y un aumento gradual del tempo, incluso las piezas difíciles se vuelven mucho más fáciles de afrontar.
¿Por qué no estoy progresando?
¿Te sientas cada día con tu instrumento y sientes que simplemente no mejoras? ¿La pieza que querías aprender hace semanas sigue sin salir? Entonces ha llegado el momento de pensar en cómo estructuras tus sesiones de práctica. Porque quizá sí estés progresando, pero no te das cuenta porque no te has marcado objetivos, o no te has marcado los adecuados.
Como ocurre con cualquier materia un poco compleja, aprender un instrumento funciona mejor cuando te marcas objetivos manejables y alcanzables, que no sean ni demasiado fáciles ni demasiado difíciles. Esto puede significar, por ejemplo, dividir una pieza complicada en varias secciones y trabajar una de ellas en cada sesión de práctica. Quizá no puedas completar una pieza entera en un solo día, pero seguro que sí puedes dominar una pequeña parte. Y, así, sentirás que has conseguido algo de lo que puedes estar orgulloso.
Otro consejo: a veces, la mayor parte de la pieza ya va bien, pero te sigues atascando siempre en los mismos puntos. En ese caso, lo mejor es no tocar la pieza entera cada vez, porque acabarás perdiendo mucho tiempo en algo que no te está ayudando demasiado. En lugar de eso, céntrate en las secciones que todavía te dan problemas y deja el resto a un lado por ahora. Será mucho más satisfactorio cuando por fin domines esas partes y puedas tocar toda la pieza con fluidez.
Para estructurar mejor tus sesiones de práctica, puede ser útil llevar un diario de práctica en el que anotes tus objetivos y tus progresos. Si tienes profesor, lo mejor es comentar juntos qué objetivos son realistas y cómo podría ser ese diario. Y no hay absolutamente nada malo en darte una pequeña recompensa cuando hayas alcanzado uno de tus objetivos.
Apps de microaprendizaje para teoría musical y entrenamiento auditivo
La teoría musical y el entrenamiento auditivo suelen quedar algo olvidados durante la práctica, y esto les pasa tanto a principiantes como a músicos avanzados. ¿Quién quiere pelearse con materias tan secas cuando podría estar divirtiéndose con su instrumento? Sin embargo, ambas forman parte esencial del aprendizaje musical. Si conoces algunos fundamentos teóricos y tienes el oído entrenado, también avanzarás más rápido con tu instrumento.
La buena noticia es que ahora existen muchas apps geniales para músicos que hacen que aprender teoría y entrenar el oído sea mucho más fácil de integrar en tu rutina. Apps como Sonid, Earmaster, Better Ears y ToneGym dividen el contenido en pequeñas píldoras, para que puedas encajar una lección rápida en cualquier momento libre. Así puedes entrenar el oído y mejorar tus conocimientos de teoría sin convertir cada sesión de práctica en una sesión de estudio.
Servicio y asesoramiento
Como regla general para todos los instrumentos, su tamaño debe adaptarse al físico y a la etapa de desarrollo del niño. Por eso, al comprar un instrumento, lo mejor es pedir consejo a un profesor con experiencia o utilizar nuestras opciones de servicio y asesoramiento, donde nuestros expertos pueden ayudarte a tomar la decisión adecuada.
Si tienes cualquier pregunta sobre instrumentos para niños, nuestros expertos están siempre disponibles para ofrecerte ayuda y asesoramiento, online o en nuestra tienda de Treppendorf.
Si no puedes visitarnos en persona, no dudes en llamarnos, utilizar nuestro chat en directo o enviarnos un email. Encontrarás todos los datos de contacto relevantes de nuestros departamentos especializados aquí.
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