Moog, el fabricante de tantos sintetizadores legendarios, con el Moog Messenger está dando pasos de gigante hacia el futuro, sin olvidar sus orígenes. El Messenger ha heredado parte del ADN de modelos como el Minimoog Model D, el Voyager, el Grandmother y el Subsequent 37. Al mismo tiempo, los diseñadores han desarrollado nuevos circuitos analógicos, para integrar algunas funciones nunca antes vistas en Moog. Incluso el filtro de escalera a transistores, responsable de ese icónico sonido Moog, ha sido reinterpretado y dotado de la innovadora función RES BASS. También se han ampliado los osciladores y otros elementos, y se ha integrado un secuenciador, que permite a este sintetizador analógico estar a la altura de las exigencias de las producciones modernas. Gracias a su panel de control bien estructurado, el teclado no requiere pantalla, lo que lo convierte en un excelente instrumento para tocar en vivo.
El Messenger ha sido concebido con la claridad típica de toda la familia de sintetizadores Moog. La generación de sonido es sencilla y fácil de dominar, aunque hay una serie de peculiaridades que lo distinguen de un sintetizador mono convencional. Por ejemplo, los osciladores, el suboscilador y el LFO implementan modelado de ondas, y los VCOs también cuentan con plegado de ondas. Los usuarios pueden elegir entre filtros paso alto, paso banda y dos filtros paso bajo diferentes, así como utilizar la función RES BASS para compensar la atenuación de las frecuencias graves con mayor resonancia. Esto proporciona todos los componentes del sonido Moog clásico, a la vez que abre nuevas dimensiones: el secuenciador integrado puede grabar notas, pero también ajustes de parámetros, generar valores aleatorios y se puede utilizar como arpegiador. Gracias a su USB-C, entrada/salida MIDI y entrada/salida CV/Gate, el teclado está equipado para cualquier configuración.
El teclado del Moog Messenger tiene 32 teclas, lo que lo hace ideal tanto para su uso en vivo, como para sesiones de improvisación en el estudio. La forma en que genera el sonido es especialmente adecuada para las notas graves ricas y retumbantes, ideales para líneas de bajo al estilo EDM, sobre todo cuando se combina con el secuenciador interno. También se puede utilizar para crear pasajes melódicos y ritmos potentes, con un sonido más flexible que el de los Moog vintage, lo que significa que se adapta prácticamente a cualquier género. Esta flexibilidad, y su relativa asequibilidad, hacen del Messenger un punto de entrada ideal al mundo de Moog. Con su abanico de características sonoras especiales, también atraerá a los teclistas más exigentes que busquen añadir un sintetizador analógico moderno a su configuración.
El fabricante estadounidense de sintetizadores con sede en Asheville, Carolina del Norte, no solo pertenece a los pioneros en este campo, sino que además goza de un estatus de leyenda. Robert Moog ha estado envuelto en la generación electrónica de sonido desde la década de 1950 y su primera experiencia la obtuvo con la fabricación de Theremins. El gran impulso lo suscitó en 1968 el álbum Switched-On Bach de Wendy Carlos (entonces conocida como Walter Carlos) ganando varios premios Grammy, que fue grabado en proceso multipista con un sintetizador mono. El Minimoog, lanzado en 1971, se convirtió en el sintetizador más popular de los años 70 y todavía es considerado como la referencia de calidad en los sonidos sintetizados. Él y los siguientes dispositivos como el Memorymoog, Polymoog o Prodigy dieron forma al sonido de numerosos álbumes de peso, desde Stevie Wonder hasta Police y desde Saga hasta Kraftwerk.
Como cualquier sintetizador, el Messenger se integra en una configuración de estudio existente, mediante USB o MIDI, y se controla con un DAW. Sin embargo, está tan bien diseñado, que también es ideal para tocar en vivo: los preajustes se pueden organizar de forma eficaz, y activar al instante con 16 bancos de 16 patches cada uno, y se puede acceder directamente a todos los parámetros de sonido del sintetizador, y ajustarlos de forma intuitiva mientras se toca. Si se desea, el sonido también se puede modificar con efectos más adelante en la cadena. Los músicos también pueden guardar sus propios patrones de secuenciador y arpegiador en uno de los patches, para luego integrarlos sin esfuerzo en una interpretación, transponiéndolos y manipulándolos sobre la marcha. Al tocar la melodía con una mano, y alterar una serie de parámetros con la otra, se puede dar variedad a la interpretación, que se puede ampliar aún más con un pedal de expresión.