No solo cumple perfectamente su función, sino que transmite una sensación de calidad y solidez absoluta. Puedes colocar el micrófono (en mi caso, un TLM 107) con total tranquilidad, en cualquier orientación, sabiendo que queda firme y seguro en todo momento.
Es muy cómodo de usar y rápido de montar y desmontar. Una excelente elección si quieres realizar tareas de grabación de forma más profesional, ya que evita vibraciones no deseadas. Además, se disfruta especialmente por lo bien construido que está y por la comodidad que ofrece en el día a día.
Tras unos cinco años de uso, es normal que las gomas hayan perdido algo de elasticidad, algo lógico con el paso del tiempo, pero aun así sigue funcionando correctamente y manteniendo un buen nivel de sujeción.