Después de leer numerosas reseñas que hablaban maravillas de esta guitarra, decidí dar el paso y comprarla. Tardó aproximadamente una semana en llegar y la recibí en perfecto estado: bien ajustada, con una acción baja y sin ningún tipo de problema.
El mástil es una auténtica maravilla, muy cómodo, y las pastillas suenan realmente cañeras. Eso sí, es importante matizar que se asemejan bastante a unas P90, por lo que quizás no ofrecen el sonido "clásico" de una Jazzmaster, aunque suenan francamente bien.
A nivel de acabados, la guitarra transmite una sensación muy sólida y cuidada para su rango de precio: el acabado es precioso y el golpeador dorado le da un toque muy especial. El peso está bien equilibrado y resulta cómoda tanto para tocar sentado como de pie.
El puente y el trémolo funcionan de manera estable y suave, algo que no siempre se da por hecho en este tipo de guitarras. En general es un instrumento muy versátil, ideal para estilos como indie, alternative, shoegaze o rock, aunque se defiende bien en muchos otros contextos.
He probado otras guitarras Fender y, por este precio, esta no tiene nada que envidiarles… siempre que no te importe que en la pala ponga Squier.
En resumen, si buscas una guitarra offset cañera a un precio económico no podría recomendarla más.