Ofrece unas prestaciones parecidas a una caña de madera, aunque hay que buscar un poco el sonido con la embocadura. Está afinada, proyecta bien y permite crear diversos timbres. Está algo rígida, pero como caña de repuesto o de estudio está bien y siempre funcionan de la misma manera, por lo que son altamente estables en cuanto a funcionamiento. Creo que suponen un avance con respecto a las antiguas Légère.
Sin embargo, creo que son demasiado frágiles para el precio que tienen. No se asientan del todo bien en mi tudel (Heckel CC1) y me he quedado con la caña varias veces en la boca, aunque por suerte no se me ha caído. Además, no admiten modificación de ningún tipo sin comprometer la propia caña. En particular, esta caña estaba un poco abierta de más y quise cerrarla presionando por los laterales (algo muy cotidiano en cañas de madera), lo cual provocó microfracturas. Ahora la caña se cae de afinación, por lo que ha quedado inservible.
De haber podido probar varias, seguramente habría escogido una o varias que se ajustaran a mi fagot y a mi forma de tocar, pero no existe esa opción, al menos en Thomann. Supongo que otras tiendas tampoco dejan probar y devolver.
Como es lógico, no voy a cambiar mi forma de tocar para adaptarme a una caña. Una caña de madera no solo ofrece mejores prestaciones y es mucho más barata, sino que permite esto mismo: realizar ajustes para adaptarlas a la forma de tocar del músico. Y si por lo que sea se rompen o no se consiguen adaptar al instrumento, se pierde mucho menos dinero que con una caña Légère. Con lo que cuesta una de estas me podría haber comprado 8 cañas de madera o 30 palas.
En conclusión, sigo pensando que una caña de madera es mejor en todos los aspectos. Si volviese a comprar una caña Légère, la tendría como caña de emergencia o de estudio y, eso sí, no la manipularía en absoluto.