I
Soy saxofonista amateur. Desde hace tiempo quería probar una caña sintética, pero tenía muchas dudas acerca de la dureza a elegir, la marca, muchos me hablaban de que perdía mucha calidad de sonido... Pero me decidí a probar esta caña Legere precisamente porque en su descripción respondía a todas mis dudas. Me decidí en concreto por este modelo porque está principalmente orientado a marcha y desde el primer momento me sentí supercómoda tocando con ella, de hecho, después de una pequeña prueba, el estreno fue una actuación en la calle. Lo primero que noté tocando con esta caña es que es mucho más descansado, sobre todo en notas graves, y la alternancia entre notas graves y agudas es fácil de conseguir. El sonido es más plano si lo comparamos con las cañas de madera, pero aun así la caña da mucho juego y te permite conseguir matices. También el material del que está fabricada es agradable, que era otra de las dudas que tenía con relación a este tipo de caña. Y una ventaja que probé en primera persona, es que, para los que vivimos en un país cálido como es España, en un día en el que puedes estar tocando a 35°C, las cañas tradicionales se secan constantemente mientras que la sintética resiste mejor a la falta de humedad.
En resumen, aunque el sonido de las cañas de madera es más rico en matices y más expresivo, y yo las seguiré usando cuando toque en interior, por ejemplo en conciertos, cuando se trate de marcha en la calle usaré la caña Legere sin duda.
En resumen, aunque el sonido de las cañas de madera es más rico en matices y más expresivo, y yo las seguiré usando cuando toque en interior, por ejemplo en conciertos, cuando se trate de marcha en la calle usaré la caña Legere sin duda.
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