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Calidad superior a la esperada
En mi búsqueda del sonido Jazz Bass en un bajo con buena calidad de fabricación, lo primero que se me vino a la mente fue gastar más de 2000€ en un Fender de gama alta, pero ante la baja o nula disponibilidad del modelo puramente pasivo, investigué alternativas y di con este Sire. Y menos mal, porque creo que he encontrado lo que buscaba por una cuarta parte del dinero que pensaba invertir.
La calidad de construcción y de los componentes es muy superior a la que se podría esperar por el precio: el mástil tiene, para mi gusto, el grosor, forma y tacto perfectos. Los bordes redondeados se notan mucho y hacen que sea mucho más sencillo navegar por el diapasón. Eso y la cejuela de hueso natural hacen que se note muy premium.
Las pastillas, sin recortar en tono, tienen el sonido de Jazz Bass pasivo que buscaba, quizá algo más brillante que en un Fender americano, pero recortando al 80%, a mí personalmente me suena casi indistinguible. El resto de complementos electrónicos me parecen sobradamente fiables para controlar volúmenes y tono, no se necesita más.
Se pueden enganchar las cuerdas por detrás del cuerpo, otra característica que típicamente suele quedar reservada a modelos más caros. Me da la sensación de que le ayuda a tener algo más de sustain.
Por sacarle alguna pega, no me parece muy cómodo porque estoy acostumbrado a bajos con cuerpos más redondeados y pequeños, pero supongo que es cosa del formato Jazz Bass. La quinta cuerda también se nota menos sólida que en mi Spector, pero es normal teniendo en cuenta la diferencia de escala (34" VS 35"). Aún así, está bien definida si no se percute demasiado fuerte.
Otro aspecto a mejorar es el cabeceo, aunque es algo que esperaba. No resulta realmente incómodo o molesto, pero tocando sentado y sin correa se nota que tienes que sujetar el peso del mástil. Probablemente pruebe a instalarle unos afinadores más ligeros en algún momento.
En resumen, es difícil plantearse la compra de un Fender de >2000€ cuando has probado uno de estos.
Por cierto, el color dorado champán es chulísimo en persona.
La calidad de construcción y de los componentes es muy superior a la que se podría esperar por el precio: el mástil tiene, para mi gusto, el grosor, forma y tacto perfectos. Los bordes redondeados se notan mucho y hacen que sea mucho más sencillo navegar por el diapasón. Eso y la cejuela de hueso natural hacen que se note muy premium.
Las pastillas, sin recortar en tono, tienen el sonido de Jazz Bass pasivo que buscaba, quizá algo más brillante que en un Fender americano, pero recortando al 80%, a mí personalmente me suena casi indistinguible. El resto de complementos electrónicos me parecen sobradamente fiables para controlar volúmenes y tono, no se necesita más.
Se pueden enganchar las cuerdas por detrás del cuerpo, otra característica que típicamente suele quedar reservada a modelos más caros. Me da la sensación de que le ayuda a tener algo más de sustain.
Por sacarle alguna pega, no me parece muy cómodo porque estoy acostumbrado a bajos con cuerpos más redondeados y pequeños, pero supongo que es cosa del formato Jazz Bass. La quinta cuerda también se nota menos sólida que en mi Spector, pero es normal teniendo en cuenta la diferencia de escala (34" VS 35"). Aún así, está bien definida si no se percute demasiado fuerte.
Otro aspecto a mejorar es el cabeceo, aunque es algo que esperaba. No resulta realmente incómodo o molesto, pero tocando sentado y sin correa se nota que tienes que sujetar el peso del mástil. Probablemente pruebe a instalarle unos afinadores más ligeros en algún momento.
En resumen, es difícil plantearse la compra de un Fender de >2000€ cuando has probado uno de estos.
Por cierto, el color dorado champán es chulísimo en persona.
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