No quise forzar la tapa de la pila, imposible de abrir para mí. Le di mil vueltas, busqué por internet, pregunté a la IA.
Parece algo sencillo, ¿no? Abre la tapa. Pues esta maniobra simple se convirtió en todo un reto para mí. Empecé a saltarme comidas, me cambió el humor, recaí en la bebida, no conseguía dar con el modo, que seguro era sencillo, para introducir la pila. Y, entretanto, el tuner me miraba, como cachondeándose. "Venga, ábreme, si tienes lo que hay que tener".
Al cabo de unos días, comprendí que había sido derrotado, humillado por un aparatito, y lo devolví, antes de pasar por la vergüenza de contactar con el servicio técnico.