Esta fue mi primera púa de madera y la experiencia ha sido curiosa y bastante positiva. Da una sensación muy distinta al tocar, con un ataque más suave y menos agresivo que una púa convencional.
El agarre es bueno, aunque requiere un pequeño periodo de adaptación, ya que no desliza igual que el plástico. A cambio, ofrece mucho control y una respuesta muy dinámica, especialmente en estilos más expresivos.
En cuanto a durabilidad, aguanta bien si se usa con cuidado. No es una púa pensada para tocar fuerte o para estilos muy agresivos, pero para un uso más controlado mantiene bien la forma y el acabado. La fabricación está muy cuidada y se nota que es un producto bien trabajado.
Una púa diferente, con personalidad propia, ideal para quien quiera experimentar con sensaciones y sonidos distintos.