Llevo un tiempo usando la pantalla Warwick Gnome de 10” a 4 ohmios y, sinceramente, me ha sorprendido muchísimo. Me gusta más incluso que mi Markbass de 12”, algo que no esperaba en absoluto. A pesar de su tamaño, mueve aire de sobra para prácticamente cualquier situación real: ensayos, bolos pequeños y medianos… cumple sin despeinarse.
Lo que más me ha llamado la atención es cómo llena el escenario. En comparación directa, siento que proyecta más y de forma más envolvente que combos de Eich o Phil Jones. No es solo volumen, es cómo reparte el sonido.
Por primera vez, además, estoy usando el tweeter de forma útil en una pantalla de bajo. Siempre he sido de anularlo, pero aquí aporta definición sin volverse estridente, algo especialmente interesante cuando alterno entre mi Warwick Streamer y el contrabajo. El resultado es un sonido lleno, cálido y muy natural en ambos instrumentos.
Y si hablamos de transporte, para mí es directamente la cabina más práctica del mercado. No os fijéis solo en los kilos: la forma, el tamaño y cómo se maneja hacen que sea comodísima de llevar a cualquier sitio.
Por último, agradecer a Thomann su atención impecable como siempre.
Muy, muy recomendable.