Tiene muy buen sonido tanto de calidad como de volumen, suficiente para practicar en tu casa sin necesidad de amplificador. Cuando se conecta el sonido es igualmente excelente con un buen rango para modularlo. Es muy ligero y cómodo, viene con su funda, que incluye una llave para ajustar el alma. Lo que menos me satisface es el acabado, el cual es bastante austero, aunque quizá es lo que se busca pues le da un aspecto más flok-retro, pero mi primera impresión no fue buena. También eché de menos que con el bajo viniera la típica documentación (librito) de cualquier instrumento; con la descripción del modelo, instrucciones, garantía del fabricante...(aunque esa información la encuentras en la web).
Las cuerdas son diferentes a todo lo que había probado antes, el tacto es el de una goma y uno tiene que acostumbrarse a tocarlas. Aunque seguramente son esas cuerdas lo que le da el sonido redondo, no lo he probado con otro tipo (metal o nylon). Como las cuerdas son muy flexibles tardaron varios días en estabilizar su afinación, entre eso y que compré el modelo fretless (nunca había tocado uno sin trastes) los primeros días me sonaba fatal. También le ajusté el alma, después de tres días tocándolo la afinación se estabilizó, cogí más práctica y me empezó a gustarme. Ahora estoy muy satisfecho y lo disfruto un montón. Compré el modelo fretless porque personalmente no me gusta el sonido metálico de los trastes en el bajo acústico.