Seamos HONESTOS, este micrófono está en pleno auge por su visibilidad en pódcast, redes sociales y pequeños Home Studios... Pero ojo, que esto no significa que sea lo mejor de lo mejor, en ningún contexto. Ni en estudio, ni en pódcast, ni en nada.
Sin duda es un buen micrófono dinámico, que cumplirá con el cometido de captar la voz y lo podrás usar para todo sin que te falle, así que tranquilo.
Tiene buenos graves, medios decentes. Pero unos agudos ESPANTOSOS, por lo que en mezcla tendrás que esculpirlos y subirlos mucho. Es IMPORTANTE entender que en el mundo del estudio profesional, solo se una por dos motivos y ninguno de ellos es por su calidad pura y dura. A saber, si grabas voces de puro grito (metal, punk, o similar), debido a su buen aguante, sin distorsionar, o si necesitas grabar voces hiperagudas de cantantes estridentes, o a veces, mujeres, para tamizarlas y suavizarlas.
Para pódcast o Streaming, la gente lo compra por pura moda y a lo loco, pero alguien serio de verdad que quiera lo mejor, preferirá siempre un Electrovoice RE20 o si hay más presupuesto, un Sennheiser MD 441. Si pasas a condensador, un Neumann TLM 102 es una gran alternativa, debido a su cápsula de tamaño medio, bueno para espacios pequeños.
IMPORTANTE: Hay que tener en cuenta que tu tarjeta de audio, barata o carísima, puede alimentarlo y lo podrás usar, pero seguramente levantes mucho ruido si no tienes algún tipo de preamplificador externo o pequeño booster.
CONCLUSIÓN: Es buen micrófono para lo que vale (para grabar voces, bajos o guitarras eléctricas y más en estudios pequeños con mala acústica) e incluso de lo mejor en el segmento entre 0 y 500 euros, pero es necesario saber que no estamos ante la última Coca-Cola del desierto y que no va a hacer milagros.
Sin duda, es un clásico, pero solo lo recomiendo si tu presupuesto es máximo 400 euros, donde es IMBATIBLE. En cambio, si tienes ya 600 euros, tienes alternativas que lo superan.